Jueves, 26 Octubre 2017 09:05

El Vaticano rechazó al embajador de Líbano por ser masón

El Papa no aceptó la designación de Johnny Ibrahim. El diplomático reconoció que había formado parte en el pasado, dice que ya no

El diario romano Il Messaggero reveló que el Papa Francisco le dijo personalmente al primer ministro del Líbano, Saad Hariri, quien lo visitó hace diez días en el Vaticano, que no aceptaba la designación de su gobierno del diplomático Johnny Ibrahim como embajador ante la Santa Sede porque pertenecía a la masonería. El premier se mostró sorprendido pero le dijo al pontífice argentino que iba a resolver la cuestión “lo antes posible”.

Oficialmente el Vaticano no ha dicho ni una palabra sobre el tema. Es la primera vez en décadas que la Santa Sede rechaza otorgar el plácet a un embajador propuesto por uno de los países con los cuales mantiene relaciones diplomáticas por ser masón.

El diario libanés L’Orient Le Jour escribió que Ibrahim, que es cónsul de El Líbano en Los Ángeles, Estados Unidos, no negó haber estado vinculado con una logia masónica francesa, pero aseguró que “ya no formo parte de ella”.

 

El Papa Bergoglio habría recordado al primer ministro Saad Hariri, con quien mantuvo un coloquio muy cordial, acompañado por su familia, que la pertenencia a la masonería “es inconciliable con la fe cristiana”.

Se sabe que el Pontífice es “profundamente hostil” a la masonería y que ha utilizado palabra muy duras contra esa organización.

En noviembre de 1983, cuando gobernaba la iglesia San Juan Pablo II, la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió un documento de condena contra las asociaciones masónicas. Además de señalar que el juicio negativo de la Iglesia se basa en la responsabilidad de la masonería en “actividades subversivas” contra el catolicismo, la Doctrina de la Fe denunció “las ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica” de los masones.

Que se sepa, es la segunda vez que durante el pontificado de Francisco la Santa Sede rechaza un nombramiento de embajador. En 2015 se produjo una larga y sorda refriega entre el Vaticano y el presidente de Francia, el socialista Francois Hollande, quien había pedido la designación del diplomático Laurent Stefanini como nuevo embajador de París. Stefanini era “declaradamente homosexual”, según el Vaticano.

En realidad, la base de la decisión fue la abierta contrariedad del Papa Francisco con la aprobación de la ley de matrimonio igualitario en Francia y la línea dura que adoptó el presidente Hollande ante el Papa para imponer el nombramiento del nuevo embajador, que perjudicó las tratativas ante el intransigente “no” de Jorge Bergoglio.

 

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