Martes, Agosto 04, 2020

Política de Estado



Robert Shuman

9 de mayo: San Schuman. Esta broma de los funcionarios comunitarios, cuyo calendario marca con un día feriado la fecha en que arrancó la construcción europea, pronto podría convertirse en realidad.

Robert Schuman, que aquel 9 de mayo de 1950 pronunció su famosa declaración, es un gran desconocido. Incluso en

Bruselas, donde una plaza lleva su nombre, pocos saben que además de ser un gran político , Schuman va camino de los altares.

Juventud entre fronteras

 

Nacido en Luxemburgo en 1886, hijo de francés y luxemburguesa, fue un hombre de frontera. Su padre, un militar loreno, había luchado contra Alemania en 1870. Tras la derrota francesa, y la anexión de Alsacia y Lorena a Alemania, el matrimonio se establece en el Gran Ducado. Aunque hablaban en casa luxemburgués, se sentían franceses. Y sin embargo, cuando el joven Schuman tiene que elegir dónde estudiar Derecho, opta por Bonn antes que París.

Profundamente católico, Schuman contempló retirarse a la vida monástica.

 

Robert era hijo único, un niño tímido y responsable. A la edad de 14 años perdió a su padre, y a los 25 a su madre, en un accidente de carruaje. El fallecimiento de su madre desencadena una crisis de vocación. Profundamente católico, decide retirarse a la vida monástica. Su mejor amigo, Henri Eschbach, lo convence de que no lo haga y continúe su carrera profesional.

"Seguirás siendo un laico porque así te será más fácil hacer el bien, tu única preocupación -le escribe Eschbach-. Cuando ya no estés, podremos decir de ti como dijeron del Señor: transit benefacendo, pasó haciendo el bien".

Por entonces Schuman se había ganado el respeto de la ciudad de Metz (Lorena) ejerciendo de abogado. A raíz de la I Guerra Mundial y de la recuperación de Alsacia y Lorena por parte de Francia, se deja convencer para entrar en política. No se veía capaz de hacer campaña, pero siente la responsabilidad de tender puentes entre las comunidades francófona y germana.

Resistencia a los nazis

 

Al estallar la II Guerra Mundial se desplaza a Poitiers para organizar los campamentos de refugiados lorenos y alsacianos. Luego regresa a Metz, donde las autoridades nazis lo encarcelan por negarse a colaborar. Los agentes le preguntan qué necesita: un jersey y los 26 tomos de la historia de los Papas de su biblioteca particular.

Ante la negativa a colaborar con las autoridades nazis, éstas lo encarcelan en la prisión de Metz.

Las SS dan orden de enviarlo a un campo de concentración, pero sus amigos alemanes logran que le conmuten la pena por un arresto domiciliario. Finalmente, escapa a Francia viajando en tren con una identidad falsa y escondiéndose en monasterios.

Su apoyo del régimen de Vichy le costaría muchas críticas por colaboracionista. Como diputado en París, tuvo que escuchar insultos de antipatriota y bromas por su marcado acento alemán. Schuman pensaba que aguantar estos ataques formaba parte de esa llamada divina a poner paz entre franceses y alemanes.

Un plan 'revolucionario' para Europa

 

Por eso el encuentro con Jean Monnet fue determinante. En 1950, el gobierno francés acababa de nombrarlo comisario de un plan nacional de modernización económica. Estaba convencido de que no habría prosperidad sin paz duradera, y no habría paz sin una solidaridad permanente entre los Estados. El primer paso debía ser la gestión conjunta de las cuencas mineras del Rhur y el Sarre, de donde se habían extraído el carbón y el acero que alimentaban la maquinaria militar.

"Era un plan revolucionario, pero la suerte es que Schuman fuera el ministro de Exteriores", asegura Jacques-René Rabier, que en 1950 era jefe de gabinete del comisario. "Schuman era un hombre muy diferente de Monnet, pero compartían una gran preocupación por la paz".

Para entonces Monnet lleva años ideando unas instituciones "supranacionales" que trabajaran por el interés común. Pero en 1950 el tiempo urge: la guerra fría se complica en Europa y en Asia, y los americanos se plantean el rearme alemán. A mediados de abril, Monnet invita a dos jóvenes colaboradores a su casa a las afueras de París para redactar una declaración que detallara su plan. Se la envía al presidente del Consejo de gobierno, George Bidault, pero éste nunca llega a leerla.

A través de los colaboradores de Monnet, el texto cae en las manos de Bernard Clappier, el jefe de gabinete de Schuman. Al leerlo, el joven se da cuenta de su alcance y pide permiso a Monnet para enseñárselo al ministro. "Le va a entusiasmar", dice, y corre a la estación del Este. Era viernes, y Schuman estaba a punto de coger el tren hacia Scy-Chazelles, a las afueras de Metz. Allí, frente a un monasterio donde escuchaba misa a diario, vivía Schuman una vida austera y célibe, dedicada a la oración y al trabajo.

El lunes Schuman se pone a trabajar con Monnet y establece un contacto directo con el canciller alemán, Konrad Adenauer. Nadie más debía conocer el plan. Recién terminada la guerra, prevalecían el odio y la desconfianza.

El 'milagro' de la Unión

 

Sin perder tiempo, Monnet prepara un golpe de efecto ante la opinión pública en el siguiente consejo de ministros, fijada para el 9 de mayo. Al final de la reunión y con voz casi imperceptible, Schuman anuncia un plan para gestionar con Alemania el carbón y el acero. Algunos de los ministros ni se enteran, pero Schuman consigue luz verde. Monnet había convocado a 200 periodistas y diplomáticos a las 18h en la sala del Reloj del Quai d'Orsay.

'Entonces, esto es un salto a lo desconocido', dijo un periodista. 'Así es', contestó Schuman. 'Es un salto a lo desconocido'.

Esa tarde, Schuman lee la declaración con solemnidad y no acepta preguntas. Pero no puede evitar una metedura de pata ante el comentario de un periodista:

- "Entonces, esto es un salto a lo desconocido".

- "Así es, un salto a lo desconocido", contesta Schuman. Y así titularon los diarios más escépticos. No fue el único despiste. A Monnet, con las prisas, se le olvidó convocar a las radios y a los medios gráficos, con lo que tuvieron que repetir el acto unos meses más tarde, para inmortalizar con una foto aquel momento histórico.

Esa visión de una Europa en paz aparece en las conversaciones y cartas de Schuman desde la II Guerra Mundial. Ahora todos esos documentos y decenas de entrevistas con personas que lo conocieron componen las miles de páginas de su causa de beatificación.

Un grupo de colaboradores y parroquianos de Metz creó en los años 90 la Fundación San Benito para promover la beatificación del político. En Roma, el postulador oficial de esta causa, el padre Bernard Ardura, confía en terminar este año su investigación. En su opinión, está demostrado que "Schuman vivía como pensaba. Su vida fue de una pasmosa lógica, la lógica de la fe".

Sin embargo, no hay prevista ceremonia en el Vaticano: "Sin milagro, todo va a quedar paralizado, y por ahora no hay ninguno", dice el P. Ardura. "A partir de ahora hay que considerarlo como un intercesor." Si se obra el milagro, dejaremos de hablar de San Schuman el 9 de mayo para celebrar a San Roberto el 4 de septiembre, la fecha en que "nació a los cielos" en 1963.

 



Santo Tomas Moro

El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral.

Nuestra Señora de las Rosas - Mensajes

 

Mensajes a  Maureen Sweeney-Kyle

 

 

 

 

 

“Como hijos de la Nueva Jerusalén,

 

ustedes deben afrontar la corrupción

 

que está consumiendo el corazón del

 

mundo. 

 

La decadencia moral no tiene límites." ...

 

lea más: amorsanto.com 15-09-2009

 

 

 

Primer vínculo vital e irremplazable

Dale el pecho a tu niño hasta los 2 años de edad, como mínimo.

Monumento al no nacido - Eslovaquia

 

 

 

 

Políticas de Estado en Perú

Conozca las exitosas políticas de estado de Perú

Cántico de David 1 Cro 29 10-13

 

 

 

Bendito eres, Señor,

 

Dios de nuestro padre Israel,

 

por los siglos de los siglos.

 

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

 

la gloria, el esplendor, la majestad,

 

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

 

tú eres rey y soberano de todo.

 

 

De ti viene la riqueza y la gloria,

 

tú eres Señor del universo,

 

en tu mano están el poder y la fuerza,

 

tú engrandeces y confortas a todos.

 

 

Por eso, Dios nuestro,

 

nosotros te damos gracias,

 

alabando tu nombre glorioso.

 

 

 

 

 

Oración a Sta. María, Señora de la Gracia

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Santísima Virgen María

 

Señora de la Gracia

 

Te ruego me concedas tener

 

Un profundo conocimiento intelectual

 

De tus virtudes virginales

 

Una intensa experiencia vital

 

De tu ternura de madre

 

Y una constante actitud

 

De consagración total

 

A tu Inmaculado Corazón

 

Y que

 

Por el conocimiento

 

El amor

 

Y la consagración

 

Pueda hacerme

 

Un poco más semejante

 

A tu tan querido Hijo

 

Mi Salvador y Señor

 

Jesucristo

 

Amén